domingo, 26 de abril de 2009
Una característica determinante de este grupo de personas vulnerables y necesitadas de atención es su total dependencia para realizar los actos cotidianos y satisfacer sus necesidades de vestidos, higiene o alimentación. De ahí que la familia se constituye en el salvavidas necesario, debido a que las ayudas y servicios que requieren las personas con discapacidad psíquica severa y profunda son incipientes, siendo ridículos los servicios de apoyo y respiro familiar. Por todo ello es fundamental que la familia se sienta respaldada,asesorada, apoyada, comprendida y con la disponibilidad de los recursos necesarios, de igual modo,se tiene que tomar en consideración las necesidades de todos y cada uno de los miembros de la familia.
domingo, 29 de marzo de 2009
La familia, el único soporte de la discapacidad intelectual profunda
Tres de cada cuatro personas con discapacidad psíquica severa y profunda son atendidos por sus familias
En España aún se deja mucho a la improvisación y al cariño de la familia, ya que una gran parte de estas personas, no reciben más atención y cuidados que los de la familias directa, con los sacrificios que comporta para sus miembros, que a menudo se ven obligados a renunciar a su vida laboral, social, formativa, ocio, etc.; ante la dificultad de compatibilizar esta tarea con la actividad social, puesto que es una asunción de responsabilidad derivada de la escasez crónica de centros, pisos tutelados y residencias especificas con atención individualizada, ésta solución es una solución provisional, precaria y con tiempo de caducidad ya que el problema se agudiza a largo plazo cuando envejecen o fallecen los progenitores y se emancipen los hermanos.
De ahí la inquietud común en las familias a cargo de personas con graves dependencias.
"Los padres se preguntan qué pasará cuando no estén ellos".
Tres de cada cuatro personas con discapacidad psíquica severa y profunda son atendidos por sus familias
En España aún se deja mucho a la improvisación y al cariño de la familia, ya que una gran parte de estas personas, no reciben más atención y cuidados que los de la familias directa, con los sacrificios que comporta para sus miembros, que a menudo se ven obligados a renunciar a su vida laboral, social, formativa, ocio, etc.; ante la dificultad de compatibilizar esta tarea con la actividad social, puesto que es una asunción de responsabilidad derivada de la escasez crónica de centros, pisos tutelados y residencias especificas con atención individualizada, ésta solución es una solución provisional, precaria y con tiempo de caducidad ya que el problema se agudiza a largo plazo cuando envejecen o fallecen los progenitores y se emancipen los hermanos.
De ahí la inquietud común en las familias a cargo de personas con graves dependencias.
"Los padres se preguntan qué pasará cuando no estén ellos".
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